ESCRITO POR RAFAEL RAMÍREZ / MEDINA1704@GMAIL.COM.
Siguiendo con el tema de la entrega anterior donde hablamos de mercado de valores, que para saber invertir debemos de conocer de ante mano que es renta fija y renta variable y así poder determinar qué tipo de inversión nos conviene más en un momento determinado.
Me animo a escribir sobre este tema, porque es sorprendente la cantidad de personas que desean aprender a invertir, pero que por distintas razones no se animan. También es muy común conocer gente que se anima a dar el primer paso pero al final lo acaba dejando sin lograr su objetivo. Es un camino que lleva su tiempo, puede ser duro, pero es rentable y vale la pena.
La renta fija se da en las inversiones en donde se conoce de antemano (o al menos en un nivel de predicción aceptable) cuáles serán los flujos de renta que generarán (los cuales no necesariamente tienen que ser constantes o regulares). Las inversiones de renta fija generan una menor rentabilidad que las inversiones de renta variable, pero presentan un menor riesgo, generalmente estas inversiones se realizan a largo plazo.
Ejemplo de inversiones de renta fija son los activos financieros o títulos valores tales como los bonos, las obligaciones, las letras, y los pagarés; los bienes raíces en alquiler, y los sistemas de ahorros tales como los depósitos a plazo y las cuentas de ahorro.
La renta variable es la gran protagonista de los mercados financieros, aunque en las bolsas de valores se compran y venden títulos de renta fija, títulos de renta variable y derivados, cuando la gente habla de la Bolsa se refiere al mercado de renta variable y cuando se habla de productos o títulos de renta variable, se está refiriendo, sobre todo, a acciones de empresas.
El mercado de renta variable, o mercado de acciones, refleja las expectativas empresariales y por lo tanto, la situación económica general de los distintos países y del mundo entero.
Ejemplo de inversiones de renta variable son las acciones, las participaciones en fondos de inversión, los bonos y obligaciones convertibles.
Por lo general, las inversiones de renta variable generan una mayor rentabilidad que las inversiones de renta fija, pero presentan un mayor riesgo. Generalmente, estas inversiones se realizan a corto o mediano plazo.
Podemos concluir diciendo lo siguiente, Las inversiones de renta fija presentan una baja rentabilidad y un bajo riesgo, mientras que las inversiones de renta variable presentan una alta rentabilidad y alto riesgo, la mejor manera de reducir o manejar el riesgo es a través de la diversificación, “no poniendo todos los huevos en una misma canasta”, sino más bien diversificar las inversiones. Una forma de diversificar las inversiones es adquiriendo inversiones de renta fija e inversiones de renta variable, construyendo un portafolio que combine ambos tipo de inversiones.
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