jueves, 6 de septiembre de 2018

El dolor de la muerte de un hijo.

ESCRITO POR RAFAEL RAMÍREZ / MEDINA1704@GMAIL.COM.

Hoy no hablare de Finanzas, porque dedicare este espacio a unos queridos amigos los señores   Vanderhors, a su querida esposa Amelia y  a toda su familia, que el sábado pasado perdieron un  hijo, en plena juventud, desarrollo profesional y familiar, un ser extraordinario, querido por todo aquel que lo conocía, un joven con una trayectoria intachable, trabajador incansable, buen hijo, excelente esposo, padre responsable y amoroso, hermano maravilloso y un amigo incondicional, así era Isaac, el cual no pudo haber tenido mejor nombre, porque cuyo significado de Isaac en hebreo es 
“La sonrisa de Dios” si, siempre le entregaba esa sonrisa a todo aquel que se cruzaba con el.

Cuando pasan estas cosas nos incomodamos pensamos que la vida es injusta, porque no entendemos el porqué personas como Isaac, que son las que necesitamos aquí en la tierra para hacer un mundo mejor se tienen que ir a destiempo, yo pienso como le dije al Sr. Renan en el funeral que personas como el, nuestro Dios lo necesita en el cielo, porque son Angeles Celestiales que nos los manda Dios a la tierra como huéspedes,  es decir por corto tiempo y que Isaac era uno de esos ángeles enviado por Dios, a cumplir un cometido y él lo cumplió.

Me ha sido muy difícil escribir estas líneas pues pienso que en estos momentos no hay palabras de consuelo que puedan apaciguar sus penas. Pero tengo la seguridad que su hijo se encuentra en el cielo, para ayudar a otros a comprender la importancia de la risa sincera, del llanto profundo, del amor incondicional, del cariño sin límites, del perdón sin cuestionamientos, de una simple mirada que llena el alma y calma el dolor más profundo.

Estoy seguro que lo extrañaran muchísimo y que es muy posible que desde este momento despertaran queriendo que todo sea tan solo un mal sueño.  Se que tus otros hijos así como tu esposa están  muy tristes y que no encuentran consuelo, pero poco a poco sentirán que el tiempo los ayudara a calmar en algo la pena que están sintiendo en estos instantes.

“Isaac”, querido hijo amigo, tu padre me pidió escribir algo, pero coincidimos, porque yo le había dicho a Isa mi esposa que sentía que tenía que escribir y decir las cualidades extraordinarias como ser humano y habilidades interpersonales que solo tú tenías.


No te olvidaremos descasa en paz Isaac.


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