martes, 19 de diciembre de 2017

El presupuesto personal


ESCRITO POR RAFAEL RAMÍREZ / MEDINA1704@GMAIL.COM.

La palabra presupuesto es una combinación de dos términos pre y supuesto. En otras palabras presupuestar es hacer una suposición con anticipación, en donde la persona visualiza lo que pudiera suceder y actúa en consecuencia, Por lo tanto, hablar del presupuesto en el ámbito de las finanzas personales es hacer alusión a cómo la persona entiende que su futuro financiero se puede vislumbrar. Pero al mismo tiempo este presupuesto se fundamenta en un histórico. Es decir, en el comportamiento que haya tenido la persona en su flujo de efectivo.
Contar con un presupuesto personal nos permite planificar un mejor uso de nuestro dinero (especialmente en lo que a nuestros gastos se refiere), y nos sirve de ayuda para adquirir la disciplina necesaria para cumplir con lo planificado. De manera que el presupuesto personal es una combinación de aquello que ha sucedido en el pasado y lo que se asume sucederá en el futuro y  su importancia reside en que le permite a la persona  planificar, escenificando las diferentes realidades y las respuestas a las mismas.
La elaboración de un presupuesto personal se inicia escogiendo una herramienta donde se registrará todos los datos necesarios. Esta herramienta puede ser desde una libreta de apuntes o un cuaderno, hasta una página de excel.
En la herramienta hay que registrar toda la información de nuestros gastos e ingresos en un mes. Para ello es conveniente disponer de dos columnas a fin de indicar en cada una el dato que corresponda.  Es importante que al registrar tus ingresos sepas discernir entre los que son tus ingresos fijos (sueldo, pensión, dinero por otras rentas) y los ingresos variables (horas extras, comisiones, inversiones, trabajos independientes, etc.). Esto te permitirá tener una idea más acertada de cuánto dinero realmente logras percibir.
En cuanto a los gastos, deberás de ser lo más riguroso posible. La idea es que escribas tus gastos fijos (alquiler o hipoteca, servicios básicos, mensualidad escolar, gastos del hogar, vehículos, tarjetas de crédito), pero también tus gastos variables (alimentación, aseo y limpieza, útiles de estudio, regalos, viajes, vacaciones, cines, salidas, ocio, entretenimiento, etc.). Si te apegas a esto, podrás realmente observar tu nivel de gasto.
Una vez que ya tengas en números tus ingresos y gastos, deberás hacer un balance. Si tus gastos superan a tus ingresos, estás en rojo, por lo que debes de hacer un recorte en tus gastos o aumentar los ingresos para equilibrar tus finanzas. Sin embargo, si el balance indica lo contrario a esta primera situación, el dinero restante en ingresos puedes y debes destinarlo al ahorro (entre 5% y 10% de tu sueldo) que bien podrá servirte para futuras inversiones.
Quizás piense que no necesita hacer esto, pero todos podemos beneficiarnos de un presupuesto.


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